Un tema espinoso es el de la Religión. Algo de lo que no se debería escribir, ya que cualquier mal paso puede ocasionar un desastre, como entrar a una cristalería con botas; como entrar con celular a un cine donde existe la posibilidad de que esté Diaz-Martínez agazapado sacando fotografías de rústicos para su colección particular. Pero alguien lo tiene que hacer porque Richard Dawkins recién acaba de sacar un libro y eso siempre se celebra. En el principio fue Sagan, cuando éste falleció le pasó la estafeta a Stephen Jay Gould de escribir de ciencia para los profanos y como recién acaba de morir pues el puesto le corresponde ahora al biólogo evolucionista Dawkins autor de libros tan controvertidos como El Gen Egoísta que seguramente le valió la excomunión por su punto de vista sobre nuestro papel de simples envolturas que hacemos los caprichos de unos cuantos genes que buscan perpetuarse. Pero aun le faltaba la ofensa mayor y de esa hablaremos ahora. ¿Cómo enfrentar La pregunta de Dios? ¿Qué es Dios para los que no creen? ¿Un accidente geográfico? Ya que de haber nacido en las montañas de Afganistán seguramente seríamos islámicos y si hubiéramos nacido en las selvas que rodean a Bangalore en la India estaríamos seguramente rezando por los milagros del Dios Shiva (también son monoteístas y también hacen milagros en sus templos). Mi precaria educación universitaria me ha permitido hasta este momento dos cosas; la primera ser correcto y asistir a todas las misas que quiso mi abuela y a todas las sociales y aun puedo recitar toda la misa de memoria (de verdad) mimetizándome con todos en los servicios religiosos y en segundo lugar quedarme callado cuando me preguntan mi opinión sobre los hechos de los apóstoles y Jesucristo. No lo puedo evitar, he leído y estoy enamorado de la misma manera que escribiera el finado Carl Sagan refiriéndose a su libro El Mundo y sus Demonios “No explicar la ciencia me parece perverso. Cuando estás enamorado quieres decírselo a todo el mundo. Este libro es una declaración personal reflexionando mi amor de toda la vida por la Ciencia” de tal suerte que si existe un libro que sea lo mas parecido a la Biblia de los que no creen es precisamente el que está ahora en los primeros lugares de venta en el mundo. Libro difícil de seguir en ocasiones (la claridad de prosa y la sencillez de ejemplos de Sagan son atributos no duplicables con faciidad) pero aun asi es una increíble cadena de capítulos ordenados como sólo la mente de un científico lo puede lograr. Dawkins avanza con la tenacidad y velocidad de un Pánzer por las estepas de Polonia atropellando todos y cada uno de los pobres argumentos que la Teología tiene que ofrecer. “Si una persona tiene visiones y creencias imposibles se le llama lunático y si son muchos se le llama Religión” Desde George Washington, Thomas Jefferson, Francis Bacon, Isaac Newton, Mark Twain hasta llegar a Albert Einstein todos tienen algo que decir al respecto y de cómo tuvieron que fingir en su momento el ser religiosos para evitar ser quemados en la hoguera por el antecesor del Instituto que Joseph Ratzinger presidía antes de ser Papa. Dawkins se muestra respetuoso en todo momento porque sabe que es terreno minado el que pisa, hablando de muchos obispos, rabinos e imanes con quienes mantiene amistosas relaciones e incluso habla, por su entereza, de uno de los pocos casos documentados de hombres de ciencia (con doctorado en Geología) que renegó de la misma y regresó al sino de la Religión Católica. Un libro luminoso como pocos que estará a disposición del lector en español a mediados de este año y que cierra con una especie de oración agnóstica: “… yo genuinamente no sé la respuesta, pero estoy maravillado por estar vivo en un tiempo cuando la humanidad está empujando contra los límites del entendimiento. Aun mejor, puede que eventualmente descubramos que no hay límites” Amén. The God Delusion (Houghton Mifflin, 2006, $27.00 USD, 406 pp.)
Archivos para Mayo, 2007
¿En que creen los que no creen?
Mayo 20, 2007Cero y van dos
Mayo 20, 2007Antes que otra cosa suceda tengo que confesar mis pecados, y es que en una entrega anterior cometí un error pequeño pero error al fin y es que hace como 6 meses que leí una obra de Elizabeth George, El Padre Ausente, y les había dicho que era inglesa, pero ¿saben qué?, no es así, lo que pasa es que esta mujer americana cuando tenía 16 años fue en un viaje a conocer la tierra de Shakespeare y sus alrededores y se quedó enamorada del país y desde entonces quedó obsesionada, de tal manera que cuando se hizo escritora todos sus libros suceden en el País de Gales pero ella vive en California, y solo va para allá de vez en cuando para recrear a sus personajes. Muy extraño pero es que su prosa es totalmente inglesa, su gusto por el detalle y su casi dickensiana manera de tratar a sus personajes, nunca pero nunca se queda en la superficie, siempre llega al fondo de las cosas. Una mujer muy minuciosa y muy observadora cuyos libros tienen el sabor de la novela costumbrista y el misterio de las novelas de detectives. El Precio del Engaño (Plaza & Janés, 1999, 684pp, $249.00) es el nombre de la penúltima obra de la escritora, la nueva solo se consigue en inglés así que tendrá que esperar. La lista de personajes es la usual pero dos de ellos se encuentran de luna de miel, recuérdese que el Inspector Linley y Lady Helen recién se casaron después de varios libros de relaciones tormentosas que rayaban en lo sadomasoquista, así que la ayudante de Linley, Barbara Havers, decide tomar unas vacaciones para descansar de las heridas sufridas en el último caso. ¿que mejor descanso que trabajar?, así que nuestra chaparrita y regordeta amiga se encamina a Balford le Nez que es un pequeño balneario, tipo Altata, donde el asesinato de un pakistaní amenaza convertir la paz de ese pedazo olvidado en una hoguera de intolerancia racial. Emily Barlow es el nombre de la directora de policía local y es un héroe personal de Havers, quién pasa de la más absoluta adoración al aborrecimiento total en tan solo 480 páginas, muy rápido. ¿Qué tipo de vida Lleva la minoría paquistaní en Inglaterra?, ¿por que no se integra? Bueno, hay muchas lecturas posibles de este libro y una de ellas es exactamente la de revelar nuestras semejanzas a pesar de nuestras diferencias, como siempre el crimen sólo es el escaparate para que la mirada penetrante de George se pasee por las intimidades de la mente humana y sus mismas pasiones dondequiera que se encuentre. George posee un don especial para darnos a conocer a sus personajes que se parece a los relatos mágicos de Rendell o las novelas tan políticamente correctas de P. D. James. Sin embargo sigo diciendo que le sobran personajes, sus libros son pesados y no dan para novela rusa del siglo pasado, su final tan estrambótico y tan sin chiste nos dejó pidiendo mas de ella. Cero y van dos libros de ella que leo y que no me satisfacen completamente, le sobran personajes y algo mas de trama no le caería mal. En fin usted decide.
¡Adiós Mundo Cruel!
Mayo 12, 2007En entregas anteriores me he referido en algunas ocasiones a la tensión que se vive por el fin del milenio, además muy pedantescamente, que quieren así soy yo, he usado la expresión fin de siécle. Sin embargo he hecho esto porque la atmósfera está muy cargada y veo que en la prensa, las películas, en la televisión y aun en mi vida diaria la gente se siente perdida y esperando lo peor. ¿Recuerdan el chisme de que en Agosto íbamos a tener 3 días consecutivos en los que el sol no aparecería y unos ángeles, no los de Charlie, iban a descender?, a eso me refiero. Pero ¿por qué sucede esto? Buscando respuesta me puse a buscar y me encontré un libro que me sirvió mucho para responder mis interrogantes. El Fin del Tiempo. Fe y Temor a la Sombra del Milenio (Taurus, 1998, 427pp, $269.00) es un libro que, muy oportunamente, se da a la tarea de revisar la relación entre el hombre y el supuesto fin del mundo que cada cierto numero de años alguien predice que ocurrirá. Desde la primera civilización que tomó esto como fin último para que los fieles siempre estuvieran con el pendiente, que fue el Zoroastrismo de Babilonia, desde donde brincó a la Biblia, a través del relato de Ciencia-Ficción llamado Apocalipsis escrito en la Isla de Patmos. El hombre siempre ha tenido conocimiento de la banalidad de su paso por la tierra y de la enormidad del tiempo en la que uno simple y sencillamente no es, no existe. Escrito de una manera muy inteligente y documentada por Damian Thompson quien ha sido desde hace muchos años el corresponsal de asuntos religiosos del Daily Telegraph de Londres, experiencia que le sirve para poder conocer todos y cada uno de los movimientos religiosos que actualmente pueblan el mundo. La Iglesia católica es una de las más prudentes que existen, saben de las profecías de Fátima, por lo menos el Papa, y saben que la Parusía, la segunda venida de Jesucristo, está a la vuelta de la esquina, pero no se animan a poner fecha, para ellos el año 2000 es un Jubileo no un motivo de pesar. Pero ¿que pasa con otras denominaciones religiosas?, ¿porqué la gente se atrinchera para esperar el fin del mundo? Aun los muy correctos Testigos de Jehová se equivocaron al predecir el Armageddon al iniciar la I Guerra Mundial. ¿Qué hay detrás de movimientos como los Davidianos de Waco,TX?. O los suicidios en Suiza y Canadá de gente de la Orden del Templo Solar y ¿que pasa con la secta de Aum Shinrikyo que desató una ola de terror en Tokio y entre sus seguidores tenía gente con maestría y doctorado, que tomaban agua del baño de su gurú porque era santa? Las respuestas le aguardan dentro de las páginas de esta pequeña obra que nos sirve para conocer mas de cerca de ese pequeño ente llamado el hombre que se siente el ombligo del universo. Deberían ser mas cool, como los miembros de la secta Heaven´s Gate quienes vivían castrados esperando la venida del fin del mundo, editaron su propia página Web para informar sus creencias y el día que se iban a suicidar salieron a ver La Guerra de las Galaxias y regresaron a envenenarse con pudín porque según ellos había un Ovni esperándolos detrás del cometa Hale-Bopp. Muy correctos, muy nice.
Asesinatos en la era victoriana
Mayo 12, 2007En el terreno literario como en el mundo de los negocios la especialización es necesaria. Asi como es imposible llegar ahora a un negocio que venda “de todo” como antes, lo mismo se puede decir en el terreno de las letras. Cada quien carga con su “cruz” , cada quien escribe sobre algún tema y pretende no apartarse de él so pena de que dejen de ingresar los dólares al bolsillo de los lectores que se han acostumbrado a su sistema y forma de escritura. Solamente algunos bravos se atreven a salirse de lo trillado para probar su valor en diferentes aguas. Uno es el caso reciente del, a mi entender, mejor escritor estadounidense vivo Cormac McCarthy quien se ha dedicado a retratar la frontera y sus personajes que por lo regular son viejos vaqueros olvidados con un parco lenguaje que no desmerecería de una narración de Rulfo y que ahora nos entrega una novela que recién acabo de encargar llamada The Road (El Camino) en la que nos cuenta la vida de un padre y su hijo en un ambiente postapocalíptico. Totalmente fuera de lo que nos tiene acostumbrados. El caso es también de la, a mi entender, mejor escritora canadiense Margaret Atwood y sus novelas en el Canadá actual y sus reflexiones sobre como ha cambiado la vida durante el Siglo XX para todos sus habitantes y las relaciones entre ello y en su última novela llamada Oryx y Crake sorpresivamente nos habla de un ambiente postapocalíptico y cual es el destino de éstos dos personajes. Ciencia ficción en ambos casos ¿Quién lo logró mejor? No lo sabré hasta haber leído el libro del primero de ellos que aun no tengo. Para quien no hay cambios es para la inglesa Anne Perry, quien siempre escribe sobre lo mismo. Dia tras dia, semana tras semana ya sabe usted que el libro de ella que encuentre tratará sobre el mismo tema: un detective que trabaja en la antigua Inglaterra victoriana, mezclándose lo mismo con la clase alta, la burguesía que con el clero y la plebe. Yo me imagino que después de leer un par de novelas de la Sra. Perry uno habrá tenido mas que suficiente, pero en la práctica sus seguidores forman legión, de tal suerte que lo mejor era tomar una de sus novelas y tratar de ver que pasa en ellas de interesante: nada. Una sosa novela detectivesca con una trama cuyo desenlace se deja ver desde los primeros capítulos. Una manera de perder el tiempo impunemente viviendo aventuras en un país cuyo pasado glorioso aun es un recuerdo imborrable en la mente del Sr. Blair y compañía. Mal contado, mal llevado y con muchos cabos sueltos que según creo serán atados en novelas subsecuentes en las que aparece el mismo personaje. El amnésico William Monk quien tuvo que dejar su trabajo de detective en la policía precisamente por su amnesia y quien ahora y bajo el ala protectora de una aristócrata benefactora se dedica a tomar casos privados como el que ahora se le presenta en el que un rico y serio comerciante ha desaparecido y su esposa necesita encontrarlo, vivo o muerto, porque su negocio lo necesita. Un caso que se complicará y en el que conoceremos descripciones minuciosas de personajes de diferentes estratos sociales. Pero ¿cuál es el secreto que se esconde detrás de dos hermanos separados desde la niñez? ¿porqué uno ha triunfado en la vida mientras el otro apenas sobrevive haciendo trabajos varios? Monk además deberá enfrentar una demanda de acoso sexual, bastante adelantado a su tiempo el muchacho. Blanda novela con personajes predecibles que en el caso de una novela de detectives es imperdonable, con diálogos olvidables y mal estructurados. El caso es que tal vez la Sra. Perry ya no escribe como inició haciéndolo y por eso se permite ahora éste tipo de disgresiones que sólo sus partidarios mas acérrimos seguirán, pero si saben contar por favor no me cuenten entre ellos. Su Hermano Caín (Ediciones B, 2006, $120.00,479 pp.)
Un fantasma que no asusta
Mayo 5, 2007Hay libros que se venden por el puro nombre; libros que salen con mucha publicidad y es cuando uno tiene que tener cuidado, porque si lo tienen que anunciar para venderlo pues no debe estar tan bueno. Eso pasó con la ultima novela del escritor inglés Frederick Forsyth que de repente llego a la librería local con posters y algunas otras cosas para llamar la atención. Forsyth nos ha dado algunos buenos libros en el pasado como El Día del Chacal, Los Perros de la Guerra y otros que le dieron un nombre entre los lectores de bestsellers en los 70’s, pero en su nueva producción El Fantasma de Manhattan (Plaza & Janes, 1999, 222 pp., $119.00) simple y sencillamente la experiencia que nos dio con otros libros desapareció y nos entrego lo que parece ser el guión de una mala telenovela. (¿O hay de otras?). Primero en una larga introducción nos cuenta la historia donde nos dice como empezó todo sobre la leyenda del Fantasma de la Opera, con un libro escrito por un francés de nombre Gastón Leroux quien fue el que urdió la trama original, la cual a través de las distintas versiones en el cine mudo llegó al gran publico con la patética historia del hombre tan feo que debería utilizar una mascara, que se enamora de la cantante de ópera. Una historia con un pathos increíble que hizo las delicias de los primeros románticos que se veían reflejados en la bestia enamorada de algo inalcanzable. Sin embargo el impulso final se lo dio por supuesto Alfred Lloyd Webber con su fabuloso musical de Broadway que logró darle un rostro mas humano y contemporáneo. De una platica entre Webber y Forsyth resultó que supuestamente el primero le pidió al segundo que continuara la obra para saber en que termina la historia. Pero la verdad eso de continuar una historia de este tipo se la dio al escritor inadecuado. Resulta que el famoso fantasma es un monstruo en una feria el cual es liberado una noche por una corista de teatro que le da asilo y cobijo unos días antes de llevarlo a la opera de Paris, en cuyos sótanos, que tienen siete pisos de alto, encuentra acomodo y comida dando inicio a la leyenda del Fantasma de la Opera. Después del final trágico donde rapta a la cantante y la lleva al fondo del sótano resulta que no muere a manos de la turba sino que halla la manera de embarcarse a Estados Unidos donde de una manera muy ridícula llega a ser uno de los hombres más ricos del país y mecenas de la Nueva ópera que se construye para darle competencia al Metropolitan Opera House de Nueva York, o Met para los amigos. No vale la pena que entremos en mas detalles, pero por favor no gaste su dinero en una obra que causó el espanto de mas de uno de los amantes de la historia original, que son mas de 4 si me atengo a lo que me dice la internet. No dudo y algún palurdo la haga miniserie para televisión. En fin si quiere leer algo bueno de Forsyth siga leyendo sus primeros dos libros ahí si no le va a fallar.
Visita a la Feria
Mayo 5, 2007De los escritores jóvenes españoles me habían hablado en muy buenos términos de Juan Bas. Me decían que manejaba como nadie en la actualidad el humor negro y que su lenguaje era muy singular por lo diverso y la perfecta asimilación de la cotidianeidad que lo separaban perfectamente del resto de los autores actuales. Mucho elogio para el equivalente, según mi muy reducida óptica, a Paco Ignacio Taibo II, sólo que en calvo y en vasco, ya que nació y continúa viviendo en Bilbao. La ciudad con mas personalidad de Europa si dejamos afuera Glasgow que se cuece aparte. De todos sus libros elegí para conocerlo el mas reciente en el que de manera tangencial retoma el amor por Internet y lo hace trizas (eso dice la solapa) razón mas que suficiente para que con mas fuerza me interesara por su lectura, ya que estudio el fenómeno del “android love” y las implicaciones para las relaciones humanas en el futuro. Mi experiencia con el título fue muy sencilla, ya que al igual de cuando llevabas a tu novia a la feria de pueblo te encaminabas a la casa de los espejos donde buscando el espejo adecuado podías presumirle músculos existentes sólo en la superficie de un distorsionado espejo. Los primeros diez minutos eran divertidos, pero al cabo de un tiempo la situación se volvía francamente aburrida y preferías encaminarte a la casa de los sustos donde sabías que “de perdida” te abrazarían. Lo mismo sucedió con la novela de Bas, que me tuvo los primeros capítulos prácticamente “doblado de la risa” por lo absurdo de las situaciones que se iban narrando, por lo audaz y enrevesado de los personajes caricaturizados al máximo para mayor deleite del lector y con una trama in crescendo que no sabías exactamente en que iba a parar y en que momento se detendría, pero llega un momento que el escritor se cansa y se nota porque las caricaturas se convierten en unas muecas grotescas que asustan y repelen antes que atraer. De tal suerte que estamos ante un excelente medio libro que es lectura recomendada para cualquier amante de Ibarguengoitia que se respete. Media novela es mas de lo que muchos escritores actuales o antiguos pueden presumir. Con frases demoledoras, giros del lenguaje, guiños a obras del pasado y una “mala leche” que campea a lo largo de la obra. De tal suerte que si desea saber que sucede con Pacho nuestro bon vivant, nuestro connoisseur, nuestro héroe que pasa en un capítulo de ser gourmet de los mejores restaurants a terminar pidiendo comida por números en una fonda china de mala catadura ( no hay de otras) es complicado y es fácil explicarlo: la realidad lo alcanza, sus deudas lo sobrepasan y debe trabajar para comer (horror de horrores). De tal suerte que vemos poco a poco al escritor acabar con instituciones sacrosantas como la Iglesia, la industria restaurantera, los reality shows, el amor por Internet, las dogas y por supuesto el sexo con frases demoledoras y certeras que son la especialidad del autor. Al describir su encuentro en una cena con una compañera de mesa consigna lo siguiente: “Por lo menos la criatura del Opus cuyo patronímico ha extirpado mi higiénica memoria no despertó en mí ni el mínimo atisbo de deseo carnal. En este caso habría sido ya de juzgado de guardia. Era una cincuentona ajada por la falta endémica de regadío… lo del voto de castidad que ella misma se encargó de airear, era una pretenciosidad gratuita: tenía asegurada la ausencia de carne. Si te toca una mujer tan horrenda de compañera de naufragio en una isla desierta sin recursos, lo que hay que hacer sin demora es matarla, despedazarla, ahumarla y administrarla. Darle así la única utilidad digna…” lapidario con el sexo femenino, sin embargo es exactamente lo que le sucede al final a Pacho y se los cuento sin ningún problema, ya que seguramente y siguiendo mis recomendaciones solo leerán la primera mitad del libro. Voracidad (Ediciones B, 2006, $145.00, 234 pp.)