Visita a la Feria

Mayo 5, 2007

De los escritores jóvenes españoles me habían hablado en muy buenos términos de Juan Bas. Me decían que manejaba como nadie en la actualidad el humor negro y que su lenguaje era muy singular por lo diverso y la perfecta asimilación de la cotidianeidad que lo separaban perfectamente del resto de los autores actuales. Mucho elogio para el equivalente, según mi muy reducida óptica, a Paco Ignacio Taibo II, sólo que en calvo y en vasco, ya que nació y continúa viviendo en Bilbao. La ciudad con mas personalidad de Europa si dejamos afuera Glasgow que se cuece aparte. De todos sus libros elegí para conocerlo el mas reciente en el que de manera tangencial retoma el amor por Internet y lo hace trizas (eso dice la solapa) razón mas que suficiente para que con mas fuerza me interesara por su lectura, ya que estudio el fenómeno del “android love” y las implicaciones para las relaciones humanas en el futuro. Mi experiencia con el título fue muy sencilla, ya que al igual de cuando llevabas a tu novia a la feria de pueblo te encaminabas a la casa de los espejos donde buscando el espejo adecuado podías presumirle músculos existentes sólo en la superficie de un distorsionado espejo. Los primeros diez minutos eran divertidos, pero al cabo de un tiempo la situación se volvía francamente aburrida y preferías encaminarte a la casa de los sustos donde sabías que “de perdida” te abrazarían. Lo mismo sucedió con la novela de Bas, que me tuvo los primeros capítulos prácticamente “doblado de la risa” por lo absurdo de las situaciones que se iban narrando, por lo audaz y enrevesado de los personajes caricaturizados al máximo para mayor deleite del lector y con una trama in crescendo que no sabías exactamente en que iba a parar y en que momento se detendría, pero llega un momento que el escritor se cansa y se nota porque las caricaturas se convierten en unas muecas grotescas que asustan y repelen antes que atraer. De tal suerte que estamos ante un excelente medio libro que es lectura recomendada para cualquier amante de Ibarguengoitia que se respete. Media novela es mas de lo que muchos escritores actuales o antiguos pueden presumir. Con frases demoledoras, giros del lenguaje, guiños a obras del pasado y una “mala leche” que campea a lo largo de la obra. De tal suerte que si desea saber que sucede con Pacho nuestro bon vivant, nuestro connoisseur, nuestro héroe que pasa en un capítulo de ser gourmet de los mejores restaurants a terminar pidiendo comida por números en una fonda china de mala catadura ( no hay de otras) es complicado y es fácil explicarlo: la realidad lo alcanza, sus deudas lo sobrepasan y debe trabajar para comer (horror de horrores). De tal suerte que vemos poco a poco al escritor acabar con instituciones sacrosantas como la Iglesia, la industria restaurantera, los reality shows, el amor por Internet, las dogas y por supuesto el sexo con frases demoledoras y certeras que son la especialidad del autor. Al describir su encuentro en una cena con una compañera de mesa consigna lo siguiente: “Por lo menos la criatura del Opus cuyo patronímico ha extirpado mi higiénica memoria no despertó en mí ni el mínimo atisbo de deseo carnal. En este caso habría sido ya de juzgado de guardia. Era una cincuentona ajada por la falta endémica de regadío… lo del voto de castidad que ella misma se encargó de airear, era una pretenciosidad gratuita: tenía asegurada la ausencia de carne. Si te toca una mujer tan horrenda de compañera de naufragio en una isla desierta sin recursos, lo que hay que hacer sin demora es matarla, despedazarla, ahumarla y administrarla. Darle así la única utilidad digna…” lapidario con el sexo femenino, sin embargo es exactamente lo que le sucede al final a Pacho y se los cuento sin ningún problema, ya que seguramente y siguiendo mis recomendaciones solo leerán la primera mitad del libro. Voracidad (Ediciones B, 2006, $145.00, 234 pp.)

2 comentarios para “Visita a la Feria”

  1. Juan Bas Dijo:

    Hombre, gracias por recomendar medio ‘Voracidad’, pero precisamente me parece que es en la parte final del libro, la que te cargas con todo tu derecho, donde procuro que todo encaje y dé la vuelta en esta de algún modo antinovela en cuanto a su peculiar estructura y una aparente ausencia de trama que no se revela hasta el final.

    Como sucedía en ‘Alacranes en su tinta’, en definitiva es una historia de amistad entre dos hombres dispares.

    Un abrazo.


  2. Es una buena historia, pero a mi muy particular punto de vista la “soltaste” al final, tal vez ya hastiado de la historia, tal vez pensando ya en el próximo libro. Es la opinión de un pobre lector. Pero de que me rei, me rei con tu novela por el lenguaje utilizado. Eres muy bueno con eso.
    Un saludo.


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