En la vida de todo intelectual nacido a finales de los años cuarenta o a principios de los cincuenta hay una especie de tradición que hay que cumplir, es su viaje a la Kaabah que deben hacer por lo menos una vez en su vida. Explicar que estaban haciendo el 2 de octubre de 1968 y ¿por qué si supuestamente estaban en Tlatelolco no están muertos?. He oído las más distintas explicaciones, desde las más inverosímiles hasta algunas que me tenían al borde del asiento, los libros sobre la materia abundan y el mejor sigue siendo el de Elena Poniatowska, crudo, cruel pero que a mi ver es el que refleja mas fielmente lo que sucedió ese día tan negro que descendió sobre nosotros y desde entonces nos dejó su marca en nuestros corazones, mancha que 30 años de historia no han podido borrar. Fiel a esta tradición Paco Ignacio Taibo II nos regala su producción 68 (Planeta, 1991, 116pp) en él, el autor nos pasea en los meses previos a la confrontación esos días tan aciagos de la lucha que se dio entre el Comité Nacional de Huelga y ese señor tan terco y tan poco político como lo fue Alfredo Díaz Ordaz. No intenta ser una crónica exhaustiva, sino una colección de hojas sueltas con los apuntes que Paco Ignacio tomó al viajar siempre a todos lados con su libreta de apuntes, una costumbre que al parecer compartía con otras personalidades como la Poniatowska o Carlos Fuentes, que no se dejaban ver en ningún lado sin sus cuadernos, pero eso era porque los tiempos que les toco vivir eran interesantes. Si quiere formarse una mejor opinión al respecto por favor, por favor no vea a Zabludovsky, es la cara del enemigo, el lobo con piel de oveja. La catarsis funciona para Taibo, ya que podemos observar como va soltando el lastre que lo ata y como nos lleva de la mano por las calles del DF en especial esas corretizas nocturnas en la que se jugaba la vida por repartir volantes o imprimirlos en las prensas secretas. El libro solo presenta un lado flaco y es la parquedad a la que en esta ocasión se ciñe el autor, no se agradece, se queda uno esperando mas, pero la prisa por escribir el siguiente volumen siento que cortó lo que pudo ser un libro más gratificante de haber sido de mayor extensión. Anótelo en la lista de los libros oficiales sobre Tlatelolco pero lo más importante es que lo lea y se entere del día en que la modernidad llegó a México y lo hizo por la puerta de atrás, por donde se saca la basura. Y usted ¿qué estaba haciendo ese día?. ¿Se acuerda?. Como lo dice el poeta:
Otro tiempo vendrá distinto a este/ y alguien dirá/ debiste haber contado otras historias. No hay mas cera que la que arde y esta es la única historia que debe contarse.
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México de mis recuerdos
Diciembre 11, 2006El Viajero
Septiembre 8, 2006Continuamos analizando la obra de Paco Ignacio Taibo II. A raíz de su visita a Culiacán se nos ocurrió que podía ser de utilidad el hacerlo, como un ejercicio para “agarrarle” el gusto a algunos escritores mexicanos que teníamos muy olvidados. Venía Taibo promocionando su nuevo libro llamado Arcángeles, y en él uno de los personajes mas desdibujados era el de Sebastián San Vicente, ese anarquista español que nos visitó en la década de los 20´s para realizar su obra de concientización de las masas, la verdad era que no lo aguantaban en ninguna parte. Y digo que es de los mas desdibujados porque en realidad como fueron personajes que se movían en la clandestinidad no dejaban muchas huellas de sus pasos. En un intento para corregir esta situación el escritor ayuda al periodista llenando los huecos que se puedan presentar en la historia. De Paso (Ed. Roca, 1995, 169 pp) es ese libro que cuenta esa vida y su influencia en el México recién salido del experimento que conocemos como “Revolución Mexicana”. La vida de este revolucionario de izquierda está llena del misterio que envuelve a los espías, a los guerrilleros y a todos esos personajes que pueblan las novelas de suspenso. Nacido en Gijón, España, esto es en el mismo lugar que el escritor, y después de ser expulsado de su país llegó a Estados Unidos, donde sufrió la misma suerte para trasladarse a Cuba de donde tuvo que salir de incógnito y desembarcar en Tampico, punto en el que da comienzo oficialmente su historia en nuestro país, primero como enviado especial de los obreros de ese puerto a un congreso nacional en el DF y después como coordinador de las huelgas en la región de Atlixco. Coordinación que le valió la persecución policiaca y su expulsión del país hacia Guatemala, ingresando clandestinamente para seguir llevando adelante su labor. Incansable, terco y definido en su posición en la vida este personaje sabía que siempre estaba de paso que no tenía, ni tendría un lugar al cual llamar hogar, esa era una noción que no existía para estos revolucionarios. ¿Qué tan interesante puede ser la vida de esta figura? ¿Qué lecciones podemos sacar como conclusión del libro? En realidad estamos muy lejos de esos días de finales de los 70 en el que ser de izquierda tenía cierto élan, ahora mismo ya no son una opción válida en casi ninguna parte del mundo, por lo que su vida carece de una significación real para la mayoría de los lectores. Como experimento que quiso ser pasa pero de ahí a convertirse en lo que pretende como una novela que encienda las pasiones por el anarquismo, pues no. Taibo tenía una espina clavada y era la de contar a como diera lugar la historia de este personaje misterioso y el recuento de sus correrías que se pierden en la bruma de la fantasía de las luchas huelguistas del Palacio de Hierro, de los tranviarios, de los panaderos. Me gustó la descripción de ese México que todavía no tenía PRI pero que trabajaba muy incansablemente por conseguirlo. Se refina poco a poco el lenguaje y nos acercamos a su tal vez mejor libro Cuatro Manos, pero eso será otro día.