Hay libros que se venden por el puro nombre; libros que salen con mucha publicidad y es cuando uno tiene que tener cuidado, porque si lo tienen que anunciar para venderlo pues no debe estar tan bueno. Eso pasó con la ultima novela del escritor inglés Frederick Forsyth que de repente llego a la librería local con posters y algunas otras cosas para llamar la atención. Forsyth nos ha dado algunos buenos libros en el pasado como El Día del Chacal, Los Perros de la Guerra y otros que le dieron un nombre entre los lectores de bestsellers en los 70’s, pero en su nueva producción El Fantasma de Manhattan (Plaza & Janes, 1999, 222 pp., $119.00) simple y sencillamente la experiencia que nos dio con otros libros desapareció y nos entrego lo que parece ser el guión de una mala telenovela. (¿O hay de otras?). Primero en una larga introducción nos cuenta la historia donde nos dice como empezó todo sobre la leyenda del Fantasma de la Opera, con un libro escrito por un francés de nombre Gastón Leroux quien fue el que urdió la trama original, la cual a través de las distintas versiones en el cine mudo llegó al gran publico con la patética historia del hombre tan feo que debería utilizar una mascara, que se enamora de la cantante de ópera. Una historia con un pathos increíble que hizo las delicias de los primeros románticos que se veían reflejados en la bestia enamorada de algo inalcanzable. Sin embargo el impulso final se lo dio por supuesto Alfred Lloyd Webber con su fabuloso musical de Broadway que logró darle un rostro mas humano y contemporáneo. De una platica entre Webber y Forsyth resultó que supuestamente el primero le pidió al segundo que continuara la obra para saber en que termina la historia. Pero la verdad eso de continuar una historia de este tipo se la dio al escritor inadecuado. Resulta que el famoso fantasma es un monstruo en una feria el cual es liberado una noche por una corista de teatro que le da asilo y cobijo unos días antes de llevarlo a la opera de Paris, en cuyos sótanos, que tienen siete pisos de alto, encuentra acomodo y comida dando inicio a la leyenda del Fantasma de la Opera. Después del final trágico donde rapta a la cantante y la lleva al fondo del sótano resulta que no muere a manos de la turba sino que halla la manera de embarcarse a Estados Unidos donde de una manera muy ridícula llega a ser uno de los hombres más ricos del país y mecenas de la Nueva ópera que se construye para darle competencia al Metropolitan Opera House de Nueva York, o Met para los amigos. No vale la pena que entremos en mas detalles, pero por favor no gaste su dinero en una obra que causó el espanto de mas de uno de los amantes de la historia original, que son mas de 4 si me atengo a lo que me dice la internet. No dudo y algún palurdo la haga miniserie para televisión. En fin si quiere leer algo bueno de Forsyth siga leyendo sus primeros dos libros ahí si no le va a fallar.