Por lo regular echa uno “pestes” contra las traducciones de obras en inglés y realizadas por editoriales españolas, es lo mas común y aquí le hemos dado cuenta las ocasiones en la que hicimos hasta lo imposible por leer determinada novela para darnos de frente contra los “rediez”, “cara dura” “guay” y demás ibericidades que saturan una obra y pervierten su sentido, nunca creí que en alguna ocasión iba a escribir una columna en la que alabara la labor de los editores españoles. Nunca ni en mis mas alocados sueños, pero ahora tengo que hacerlo porque lo justo es lo justo. Vamos a hablar primero de Sue Monk Kidd que es una escritora sureña de los Estados Unidos y que escribió un libro llamado La Vida Secreta de las Abejas que vendió algo así como tres millones ochocientos mil ejemplares y que la crítica de su país alabó por el fascinante uso del lenguaje que mostraba a la vez la delicadeza de la mujer hablando y el dialecto del sur del país destacando sobre la belleza de las imágenes que se generaban al leer la novela o algo así, por lo regular todos los revisores de obras en los periódicos somos una bola de cursis. El hecho es que por supuesto las recomendaciones del libro me comenzaron a llegar de muchos lados y la escritora envalentonada no se detuvo ahí sino que escribió otra novela usando el mismo florido lenguaje y la crítica volvió a elevar su voz cuyo suave murmullo llegaba hasta nuestras tierras. De tal manera que ahora que visité las oficinas de la persona que mas libros nuevos tiene en Culiacán el nuevo título se me pegó en las manos y ya no lo solté porque quería conocer la prosa de la escritora. Para esto debo hacerle notar al público lector que los libros de la escritora mencionada tienen portadas atractivas en inglés con páginas en papel cultural grueso y tipografía algo crecida para que la lectura se facilite. Creando la impresión de grandes obras de una verdadera escritora salida de un taller literario de alguna universidad. Y lo primero que me di cuenta con la traducción al español es que no se anduvieron por las ramas y le pusieron es pañol pasta dura en color azul pastel y una fotografía muy “coquetona” de una mujer escuchando un caracol de mar en una playa. Se me hizo la verdad muy “light” para el tipo de libro que creía que iba a leer e inmediatamente me puse “en guardia” contra lo que vendría en seguida. Sin embargo una vez que comenzó mi lectura no pude mas que sorprenderme de la visión de los editores, ya que estaba leyendo una vulgar novela del corazón, imposible de leerla si no se ha tomado una dosis de Syncol y del de la caja lila que es mas fuerte. Una trama digna del Canal de las Estrellas en la que una mujer descubre un día que ya no quiere a su esposo y regresa a una isla costera de Carolina del Sur a cuidar de su madre y ahí se enamora como una idiota (no he sabido de otra manera de enamorarse) de un monje benedictino con quien… bueno voy a omitir los detalles del sacrilegio aquí en esta columna pía. Pero asi de cursi como lo oye. No y espérese que se pone mejor, ya que hay una silla sagrada que la tradición dice que es para sirenas y es en la silla donde… bueno le voy a pasar por alto estos detalles nimios pero le voy a contar del padre que un dia murió en una explosión después de que la niña le regalara una pipa. La verdad no tengo idea en que enredo se mete uno cuando se pone a leer porque en ocasiones le salen libros así que tiene uno que terminar porque ya los empezamos. De tal manera que la dichosa escritora fue desenmascarada por la editorial que nos la presenta como lo que es en realidad: una escritora de novelas del corazón (no hay nada de malo en eso, lo malo es presentarse como lo otro) asi que si usted siente que necesita algo de miel o en realidad ya le echó el ojo a algún monje de por aquí le recomiendo este libro para que vea el uso adecuado del material del comedor de cualquier monasterio. El Secreto de la Sirena (Vergara, 2006, $185.00, 365 pp.)