Mucho se ha comentado acerca de Turquía en las noticias actuales, ya que al estar intentando entrar a la Unión Europea debe hacer concesiones de todo tipo, (¿alguien dijo TLC?), y por supuesto no son sencillas porque tienen dos tipos de presiones encima, primero las políticas con un nacionalismo que en ocasiones parece que Kemal “el asesino” Ataturk no ha muerto sino que sigue manejando a sus huestes desde el mas allá intentando que nadie toque ninguno de sus temas tabú (¿alguien dijo petróleo en México?) y por el otro lado tenemos el atavismo de una clase religiosa que a pesar de vivir en un estado laico no se resisten a tener que responder a otra ley que no sea la de la Sharia. De tal manera que el pais se encuentra al borde del desgarro ya que es tirado en todas direcciones desde el centro. Por lo pronto hay que hacer notar que el pais se encuentra en la mira del mundo porque nos acaban de regalar un Premio Nobel en las manos del escritor Orhan Pamuk el cual grácilmente nos ha visitado en ésta columna en otra ocasión y ahora que me enfrento a una nueva novela quise hacer un recuento de toda la situación actual, la pasada está mas que explicada en los textos de Karen Armstrong y otros autores que nos han llevado a esa encrucijada en la que está situada la Anatolia. Pamuk es un escritor de talla mundial y que con su novela Mi Nombre es Rojo demostró que se podía escribir una novela actual utilizando los arquetipos de la escritura del Renacimiento en ese país ya mencionado. Su renuencia a aparecer retratados, realmente era algo superfluo si ya existía el ser viviente para que poner uno mas en éste mundo y si ya estaba muerto pues ya para que si ya no existe el sujeto (retórica sufí). Además el fino arte de la caligrafía en un ambiente como de CSI buscando al autor de un asesinato en el que el mismo muerto narra en capítulos aspectos y pistas que nos van llevando al asesino (¿Pedro Páramo?) Una novela atroz por la soledad del hombre en su búsqueda y en medio del caos imperante en ese tiempo en la ciudad de Estambul, pero al mismo tiempo iluminadora por la precisión del escritor en mostrarnos el verdadero sentido del alma turca que incluso permanece hasta nuestros días. Un libro que se lee y relee con gusto. De tal manera que quise conocer mas la obra de este brillante escritor y compré lo mas reciente (según el librero) y con una portada roja y un título en color diferente nos enfrentamos a un misterio que se desenvuelve en la búsqueda de una mujer que una mañana decidió tomarse unas vacaciones a su matrimonio y simplemente desapareció dejando tras de si una pequeña esquela de 19 palabras que en realidad no decía nada a su marido. ¿Dónde está Ruya? ¿Porqué se fue? ¿de que huye? ¿de si misma? ¿De la vida gris y opaca que lleva leyendo novelitas de detectives mal traducidas al turco? O ¿creyó que nadie la iba a extrañar? Son preguntas que el protagonista debe contestar mientras recorre palmo a palmo la ciudad buscando huellas que en ocasiones nos llevan hasta mucho antes de la fecha de nacimiento de los personajes y que nos muestra a los diferentes tipos de autómatas que parecen humanos y que pululan las modernas ciudades del planeta. Personajes enigmáticos con un pasado tormentoso que han decidido un buen dia soñar que son humanos otra vez. Una novela que me parecio excesivamente similar a lo que Saramago firma (y no es de ninguna manera un cumplido) y que por lo mismo a medio camino no sabía que atajo tomar para llegar mas rápidamente al final de la misma. Un hombre genial un libro no tanto y que me hace suspirar por su obra anterior donde creo yo reside el verdadero autor, el que aun no había sido descubierto y que siento era mas franco en su mirada y menos soporífero en su prosa. De cualquier manera lo seguiré leyendo. El Libro Negro (Alfaguara, 2006, $235.00, 578 pp.)