Dentro del panteón de los autores bestsellers de los noventa la estrella de Jeffrey Archer brilla con luz propia, un autor que continuamente se inventa a sí mismo en esa búsqueda de la trama perfecta para sus libros, que lo ha llevado a perfeccionar lo que Mario Vargas Llosa dice que hacía cuando era niño, dice que siempre que leía y terminaba un libro le gustaba inventar finales alternativos que él creía mas adecuados según lo que el imaginaba. En el caso de Archer a el le gusta tomar la realidad y desvirtuarla hasta crear personajes caricaturescos que se parecen, de lejos, a los originales de donde salieron. Lo ha hecho con anterioridad y ahora dentro de la serie Grijalbo pocket nos ofrece su más reciente producción El Cuarto Poder (Grijalbo, 1996, 629 pp) en donde toma personajes de la vida real y nos entrega unas caricaturas que nos dice que son creíbles, pero la realidad es que Dick Armstrong y Keith Towsend son un pálido reflejo de sus inspiradores de la realidad Robert Maxwell y Rupert Murdoch, dos titanes de la industria editorial mundial y empeñados en una lucha personal por dominar la mayor cantidad de periódicos que se puedan. Murdoch es dueño de la cadena de televisión Fox que nos trae los Simpson y los Expedientes Secretos X. Están armados con los pocos recortes de periódicos que han salido a la superficie y la noticia de la trágica muerte de uno de ellos. En realidad el libro no es malo, un autor de la talla de Archer sabe pasearte por los entretelones de los periódicos con una maestría que muy pocos logran a lo largo de sus años. La historia es fascinante, pero los personajes se sienten huecos, roídos por dentro, lo original son los primeros capítulos donde se relata la infancia de los dos barones de la prensa mundial, Judío uno y australiano el otro, pero después de leer tantas y tantas páginas con las descripciones de las participaciones de mercado, las acciones y los takeovers, el libro marea y se vuelve repetitivo. La fábula funciona y uno siente respeto por los hombres que decidieron dejar todo de lado para ser ricos. Me recuerda la frase de Citizen Kane donde el entrevistador le dice al administrador: El Sr. X era muy importante, era muy rico, y el administrador le contesta: Ser rico es muy fácil, si es lo único que quiere ser en la vida. Y es lo que pasa con estos personajes que pasan por encima de todo lo que se atraviese para seguir en su carrera ascendente hacia el poder. De parte del mayor escritor de libretos de miniseries para televisión nos llega esta novela que debe leerse con cautela, la lucha por el poder cautiva y uno puede quedar atrapado en las redes del dinero y sus encantos. Lástima que el Sr. Archer sea tan cristalino, desde las primeras páginas se sabe quien es el menos malo de los dos y el que ganará al final. Y lástima que necesitara tantas páginas para contárnoslo.