En el terreno literario como en el mundo de los negocios la especialización es necesaria. Asi como es imposible llegar ahora a un negocio que venda “de todo” como antes, lo mismo se puede decir en el terreno de las letras. Cada quien carga con su “cruz” , cada quien escribe sobre algún tema y pretende no apartarse de él so pena de que dejen de ingresar los dólares al bolsillo de los lectores que se han acostumbrado a su sistema y forma de escritura. Solamente algunos bravos se atreven a salirse de lo trillado para probar su valor en diferentes aguas. Uno es el caso reciente del, a mi entender, mejor escritor estadounidense vivo Cormac McCarthy quien se ha dedicado a retratar la frontera y sus personajes que por lo regular son viejos vaqueros olvidados con un parco lenguaje que no desmerecería de una narración de Rulfo y que ahora nos entrega una novela que recién acabo de encargar llamada The Road (El Camino) en la que nos cuenta la vida de un padre y su hijo en un ambiente postapocalíptico. Totalmente fuera de lo que nos tiene acostumbrados. El caso es también de la, a mi entender, mejor escritora canadiense Margaret Atwood y sus novelas en el Canadá actual y sus reflexiones sobre como ha cambiado la vida durante el Siglo XX para todos sus habitantes y las relaciones entre ello y en su última novela llamada Oryx y Crake sorpresivamente nos habla de un ambiente postapocalíptico y cual es el destino de éstos dos personajes. Ciencia ficción en ambos casos ¿Quién lo logró mejor? No lo sabré hasta haber leído el libro del primero de ellos que aun no tengo. Para quien no hay cambios es para la inglesa Anne Perry, quien siempre escribe sobre lo mismo. Dia tras dia, semana tras semana ya sabe usted que el libro de ella que encuentre tratará sobre el mismo tema: un detective que trabaja en la antigua Inglaterra victoriana, mezclándose lo mismo con la clase alta, la burguesía que con el clero y la plebe. Yo me imagino que después de leer un par de novelas de la Sra. Perry uno habrá tenido mas que suficiente, pero en la práctica sus seguidores forman legión, de tal suerte que lo mejor era tomar una de sus novelas y tratar de ver que pasa en ellas de interesante: nada. Una sosa novela detectivesca con una trama cuyo desenlace se deja ver desde los primeros capítulos. Una manera de perder el tiempo impunemente viviendo aventuras en un país cuyo pasado glorioso aun es un recuerdo imborrable en la mente del Sr. Blair y compañía. Mal contado, mal llevado y con muchos cabos sueltos que según creo serán atados en novelas subsecuentes en las que aparece el mismo personaje. El amnésico William Monk quien tuvo que dejar su trabajo de detective en la policía precisamente por su amnesia y quien ahora y bajo el ala protectora de una aristócrata benefactora se dedica a tomar casos privados como el que ahora se le presenta en el que un rico y serio comerciante ha desaparecido y su esposa necesita encontrarlo, vivo o muerto, porque su negocio lo necesita. Un caso que se complicará y en el que conoceremos descripciones minuciosas de personajes de diferentes estratos sociales. Pero ¿cuál es el secreto que se esconde detrás de dos hermanos separados desde la niñez? ¿porqué uno ha triunfado en la vida mientras el otro apenas sobrevive haciendo trabajos varios? Monk además deberá enfrentar una demanda de acoso sexual, bastante adelantado a su tiempo el muchacho. Blanda novela con personajes predecibles que en el caso de una novela de detectives es imperdonable, con diálogos olvidables y mal estructurados. El caso es que tal vez la Sra. Perry ya no escribe como inició haciéndolo y por eso se permite ahora éste tipo de disgresiones que sólo sus partidarios mas acérrimos seguirán, pero si saben contar por favor no me cuenten entre ellos. Su Hermano Caín (Ediciones B, 2006, $120.00,479 pp.)